Los libros de Miranda por: Carmen Bohórque./// Donald Trump no es un simple loco, ni un elemental sinvergüenza. por: Narciso Isa Conde./// Presidenta (E) Delsy, lo que tantas advertí al Presidente Maduro... EE UU prepara otra mortal CELADA. por: José Sant Roz
Maduro y Cilia, los queremos de vuelta
Nosotros venceremos
Miranda de Verdad
Los libros de Miranda
por: Carmen Bohórque
El tema de los libros de Miranda y, sobre todo, de las condiciones personales, ambientales y casi inverosímiles bajo las cuales se dedicaba a la lectura de los mismos, constituye un asunto por demás impresionante y admirable. Los libros que con tanto empeño buscaba, adquiría y atesoraba explicanmucho su vida, su obra y su personalidad. Los llevaba siempre consigo, los leía, los releía, les escribía notas al margen casi siempre en el propio idioma en el cual los mismos estaban escritos, los consultaba cuando requería fundamentar alguna argumentación, los citaba constantemente y los recomendaba, prestaba y discutía con sus amigos y amigas.
Pruebas de ese amor por los libros las encontramos a lo largo de su Diario:
“Me he quedado en casa leyendo con gusto y provecho. ¡Oh, libros de mi vida, qué recurso inagotable para alivio de la vida humana”. (Amsterdam,1788). / “Leyendo hasta tarde”. / “He estado leyendo todo el día”. / “He pasado el día leyendo”. / “El tiempo está tan malo que es imposible salir. Pero yo lo aprovecharé para terminar a Hume” … o a Locke … o a Voltaire …, etc.
Se tiene noticia de todos los libros que llegó a tener, por las muchas listas que hizo de ellos cada vez que debía mudarse a otra ciudad; listas que, afortunadamente, fue guardando en su Archivo: desde los que compra a su llegada a Cádiz desde Venezuela, en 1771, hasta los que deja en Londres, a su regreso a Venezuela, en diciembre de 1810; haciendo la salvedad de que Miranda nunca vivió más de 5 años en un mismo lugar, después que salió de Venezuela.
Normalmente, al mudarse, se veía obligado a dejar al cuidado de amigos leales, los libros que había ido acumulando en el lugar donde había vivido; confiando en que en algún momento los recuperaría. Así lo hizo cuando tuvo que trasladarse de Cádiz a América, o de Cuba para EEUU; amén de que lo primero que visitaba al llegar a un nuevo lugar eran sus bibliotecas y librerías. Y así, los siguió comprando por aquí y por allá durante sus viajes por Europa, y enviándolos bajo nombres ficticios a Londres. Influyó en esta estrategia el seguimiento que le hicieron siempre los funcionarios españoles y el control general ejercido por la Inquisición.
Al redactar su Testamento en 1805, ya en los preparativos de su Expedición Libertadora, deja registrados 6 mil volúmenes. En el conteo final, hecho después de su muerte en 1816, se registra un número algo menor. Sin embargo, sumadas las referidas listas incluidas en su Archivo, el número fue mucho mayor. La Inquisición decomisó todos los que dejó en Cádiz y en La Habana; incluyendo los comprados en Pensacola y los 500 comprados en Jamaica.
Asentado ya en Londres, los libros le eran dados a crédito y mantenía buenas relacionescon los libreros. Sin embargo, luego de salir hacia Nueva York en 1805 para organizar su Expedición, y dada su prolongada ausencia de Londres, los libreros comenzaron a exigir el pago inmediato o la devolución de los libros que le habían entregado, a fin de subastarlos y saldar la deuda. Actitud que se acentuó al saber que su Expedición había fracasado y que permanecía en Trinidad, sin dar fecha de regreso a Londres.
Luego de su muerte, su hijo Leandro trató de que Venezuela comprara dichos libros; pues el mayor deseo de su padre era dejarle a su patria las únicas cosas de valor que poseía. Pero, desgraciadamente, esa biblioteca “se perdió para América”, cuando los gobiernos de Chile, de Bolivia y de la Colombia de 1819, no mostraron interés en adquirirla. El Senado de Chile declaró la imposibilidad de hacer la compra el 7 de enero de 1822; y Simón Bolívar, Presidente de Colombia, en carta del 11 de julio de 1826 a Leandro, hace constar la decisión de su gobierno de no adquirir dicha biblioteca y le propone a Leandro que se la ofrezca al Mariscal Sucre, Presidente de la recientemente creada República de Bolivia; quien tampoco se interesa.
Como igualmente no le interesó a José María Vargas, Rector de la recién creada Universidad de Caracas.
Así, pues, descartada la posibilidad de que esa biblioteca fue a adquirida por los gobiernos suramericanos, que parecían los más apropiados para hacerlo; la viuda y su hijo Leandro, sevieron obligados a su venta pública. La Casa Evans fue la encargada de realizar la subasta.
En cuanto al número definitivo de libros dejados por Miranda, está el que él menciona en su Testamento y el que da la subasta. Al momento de ésta, se hicieron dos listas, pues fueron dos las subastas: la que se hizo en Londres, en julio 1828, y la otra en abril 1833. Estas listas fueron elaboradas por Andrés Bello y en total sumaron 2619 obras, repartidas en 5890 volúmenes. A los que hay que agre-gar las 58 obras, expresadas en 142 o 149 volúmenes, que por disposición del propio Miranda debían ser enviadas a la Universidad de Caracas. En total, su biblioteca contenía algo más de 6 mil volúmenes; como él lo había especificado en su Testamento.
En esta última, los autores griegos sumaban 170; sin contar los incluidos en la Colección Antología Palatina o Biblioteca Graeca, de Fabricio. Entre ellos, estaban los más grandes nombres de la Grecia y de la Roma clásica: Herodoto, Tucídides, Jenofonte, Platón, Aristóteles, Diógenes Laercio, Demóstenes, Arquímedes, Homero, Eurípides, Píndaro, etc.
Los libros enviados como donación a Caracas, estuvieron perdidos en la UCV por más de un siglo. Será Pedro Grases quien los encuentre en 1950, y publique su lista en 1967. De los 142 ó149 volúmenes, Grases sólo encuentra 128; los que finalmente pasaron a formar parte de la Colección de Libros Raros de la Biblioteca Nacional.
En cuanto a la Subasta he-cha en Londres, fueron 63 los compradores; entre ellos el Foreign Office, más varios libreros de Londres. La obra que alcanzó el precio más alto fue el “Recueil de Pintures Antiques, trouvés a Rome”, de Bartoli, en 3 volúmenes, 1783; por la que se pagaron 17 libras. El valor promedio de la venta fue de 10 chelines por obra y 4/6 por volumen. Había libros de todas las dis ciplinas: Historia, Geografía, Arte, Ciencias, Leyes, Matemáticas, Arte militar, Viajes, Literatura, Medicina, Política, Ética, Lenguas, Música. Se trataba de la Biblioteca de un verdadero hombre de su tiempo: ilustrado y universal, de insaciable curiosidad, político, y altamente crítico.
Y ese ejemplo de amor a los libros y de amor a su patria, quiso transmitirlo a sus compatriotas: “Todos mis papeles y Mss. Se enviarán a la ciudad de Caracas para que, colocados en los Archivos de la Ciudad, testifiquen a mi Patria el amor sincero de un fiel ciudadano y los esfuerzos constantes que tengo practicados por el bien público de mis amados compatriotas”.
Miranda vivió leyendo y murió leyendo. Reivindiquemos su ejemplo, sobre todo en esta época de mensajes electrónicos mal escritos, de lenguajes artificiales, de despojamiento de sentido crítico a la información que se transmite, y de grupos de comunicación que, en su mayoría, sólo reproducen noticias ya tamizadas por los medios del norte.
Caracas
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ABINADER: PEOR QUE TRUMP
Luís Abinader ( Presidente de la república Dominicana)
Por Narciso Isa Conde
Donald Trump no es un simple loco, ni un elemental sinvergüenza.
Es la punta de lanza instrumentalizada de la escoria neofascista del imperio estadounidense en fase de decadencia híper-agresiva, híper-violenta y altamente gansterizada.
Trump y su movimiento de la nueva derecha conservadora, MAGA, son expresiones degeneradas y degradadas de una de las facciones políticas estadounidenses dependientes o asociadas a sus pervertidas elites capitalistas.
Precisamente, Donald Trump es hoy la punta del iceberg de la facción de la oligarquía capitalista que en EEUU decidió ingresar a la llamada clase política criticando la degradación de su desacreditado establecimiento tradicional; asaltando y controlando a la vez -a base de papeletazos sucios, medias verdades y mentiras- la partidocracia republicana y gran parte del electorado propio del sistema bipartidista de esa súper potencia.
Generalmente ese rol -por los asuntos sucios a que obliga una brutal resistencia a la inexorable caída imperial- recae en individualidades en extremo egocéntricas, insertadas en una de las variantes de la sociopatía política.
Recae concretamente sobre tipos como Trump y determinados especímenes de la encumbrada membresía del perverso Club Epstein.
La pedofilia, los vínculos con el cartel de Sinaloa, los infanticidios y las orgías en Mar a Lago y en ciertas islas paradisíacas –develados hasta por el FBI- son las aberraciones derivadas de la perversión del poder.
En fin, nada que extrañar, lo propio de la putrefacción de las monarquías del gran capital, a imagen y semejanza de lo acontecido en las monarquías feudales que prometieron conjurar.
Cuestiones medulares de procesos degenerativos de plutocracias disfrazadas de democracia, combinadas con elites partidocracias corrompidas, en las que el poder ilimitado del dinero y las ínfulas de principales banales, se mezclan de manera explosiva con nuevas modalidades de fascismo.
Que Trump y sus compinches, J.D. Vance, Marco Rubio y Pete Hegseth …procuren recuperar a sangre y fuego su deteriorado dominio es propio de la esencia de su poder, ya degradado y decadente.
Ningún imperio sede voluntariamente su hegemonía.
Sus protagonistas y beneficiarios se aferran a su imposición por la fuerza, desplegando a la vez todas sus capacidades perversas.
Eso está determinado por los espurios intereses que mueven su accionar.
Esa es su razón de ser, que no ha tardado en estrellarse y estallar en los muros de la fortaleza sitiada de una Cuba o un Irán con madera de patrimonio de la humanidad.
SER LACAYO ES PEOR QUE IMPERIALISTA IMPENITENTE
Lo injustificable es plegarse dócilmente a sus nefastos designios.
Es servirles a los afanes hegemónicos del régimen de Donald Trump y del poder profundo de su imperio en brutal declive.
Es acompañar sus crímenes de lesa humanidad.
Y precisamente es eso lo que han hecho el mandatario dominicano Luis Abinader y otros gobernantes conservadores y entreguistas del continente y del planeta, totalmente subordinados a la estrategia criminal de seguridad nacional de EEUU y a las fechorías mundiales de su gobierno neofascista.
En el caso señero y penoso de un Gobernador de Colonia llamado Luis Adolfo Abinader Corona:
-Exhibiendo como el que más su condición de gobernador de la nueva recolonización de nuestra isla y de la región latino-caribeña.
-Promoviendo las invasiones patrocinadas por EEUU en Haití.
-Silente frente al mundo y sonriente frente al Rubio, ante el estrangulamiento de Cuba
-Construyendo el muro fronterizo y auspiciado la intervención militar del Comando Sur del Pentágono y del MOSSAD israelí en la frontera dominicana-haitiana y en el Puerto Atlántico de Manzanillo.
-Asociándose a todos los gobiernos neofascistas y ultraconservadores de la región e interviniendo a favor de las operaciones desestabilizadoras de la soberanía venezolana, con intensas complicidades en conspiraciones para imponer a Guaidó, María Corina Machado y González Urrutia.
-Cediendo la Base Militar de San isidro y el Aeropuerto de Las Américas a la fuerza aérea estadounidense como plataforma de la reciente agresión militar a Venezuela y del secuestro del Presidente Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores.
- Auspiciando las respectivas tutelas de la CIA, MOSSAD, DEA, FBI y Comando Sur en los servicios de inteligencia, las Fuerzas Armadas, la PN y la DNCD del país.
-Entregando la exploración de las tierras raras al ejército estadounidense y el oro, la plata, el níquel y el cobalto a las transnacionales norteamericanas.
-Respaldando a Zelensky, el genocidio palestino y la guerra de EEUU e Israel contra Irán y la resistencia islámica.
Todo esto atado al palo podrido de un imperio decadente y genocida, y de espalda al Sur Global e insumiso y al nuevo orden mundial en gestación.
En un escenario de múltiples mentiras en el que lo trágico se mezcla con lo ridículo y la vergüenza ajena brota en cascada por los poros de la maldad estructurada.
Porque ciertamente es peor lo de ser vasallo, o siervo de la gleba, a ser hegemón en desgracia.
Es más vergonzoso.
Equivale a ser pusilánime sin derecho al rubor.
Y es por eso que Trump y sus cortesanos, aún empapados en sangre y pus, lucen mucho más felices que sus fieles lacayos, tipo Abinader.
Ambos, y todos juntos, serán sepultados por la explosión mundial derivada de la crisis mundial y el digno estallido de la sociedad estadounidense que está gestando la inminente derrota del poder profundo de Gringolandia, a cargo del heroísmo persa en el Oriente Medio.
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