La guerra contra venezuela es continuada./// ¿Cómo llegamos a una Ley de Amnistía y para qué? /// Ley Orgánica de Hidrocarburos

La guerra contra venezuela es 

continuada 


La guerra hoy en le mundo tiene marcadas diferencias comparativamente con años atrás, al pasearnos por la la historia de las confrontaciones bélicas en tiempos de la antigüedad observamos que el hombre utilizaba como instrumento de ataque y defensa la piedra con la que se elaboraban hachas, también la madera para hacer lanzas hasta llegar al gran diseño de la Flecha y el Arco, luego comenzó a utilizar los metales, cobre, bronce, hierro etc. luego se hizo el gran descubrimiento de la pólvora si es que se le puede llamar así, la pólvora, dio como resultado la creación también del proyectil que seria utlizado en las armas de fuego.

Las batallas eran planificadas en terrenos determinados y se realizaba cuerpo a cuerto, donde el arma más común era la espada, el arco y la flecha, la lanza, hasta que se incorporaron las armas de fuego.

la invención de la rueda contribuyó ciertamente al desarrollo de la comunicación y con ello el desarrollo de las sociedades, pero también sirvió para ser vehiculos para guerras trasladando todo tipo de armamento incluyendo los cañones, siendo estos cañones vitales para el dominio en el campo de batalla, el ejercito poseedor de la mayor cantidad de cañones y las otras armas, contaban con grandes posibilidades de triunfo.

Más adelante  vino la invención de la maquina a Vapor lo que facilitó considerablemente las grandes incursiones terrestres por ejércitos que se transportaban en ferrocarriles y embarcaciones con motor a vapor, sustituyendo los navíos de vela; La materia de energía para mover dichos motores era el carbón; luego comienza la explotación de otra materia de energía como lo fue y es el petroleo, el motor a vapor es desplazado por turbinas movidas por disel, gasolina, surge el avión y con el tiempo las armas de fuego se fueron perfeccionando hasta llegar a las bombas de destrucción masiva, Las grandes potencias y en especial los EE.UU se fueron haciendo los grandes controladores de los espacios aéreos, maritimos y terrestre, configurandose como el gran hegemón planetario unipolar.

En la Antigüedad como en el presente las naciones imperiales se han enriquecido a base de las guerras, surge el gran negocio de las ventas de todo tipo de armas, navios, aviones  vehiculos terresteres, alcanzando la industria armamentistas diseños nunca  inimaginados por la humanidad, v.g. naves no tripuladas como los llamados drones, misiles inteligentes, reactores nucleares y muchas otras armas incluyendo los medios de comunicación, sin contar aquellas armas letales que sólo son del conocimiento de las naciones que las mantienen en secreto.

La guerra en la sociedad globalizada no se hace cuerpo a cuerpo, pues basta con la utilización de misiles teledirigidos y demás armas con alcances a objetivos distantes a miles de kilómetros, dando en el blanco con un 95 % de efectividad

Las guerras entre naciones siempre han sido con la finalidad de apoderarse de los bienes y del territorio del contrario; hoy podemos ver como las grandes potencias imperialistas usan una nueva forma de guerra que por lo demás es muy efectiva, me refiero a la GUERRA COGNITIVA, cuyo principio fundamental es penetrar y manipular la mente del individuo y de las grandes muchedumbres con falsas informaciones, utilizando  inteligencia artificial, de esta forma aunado a los bloqueos y el ataque a la economía, inflación y escases de productos y alimentos van generando desestabilización en la sociedad para implosionar desde adentro, creando condiciones objetivas y subjetivas para derrocar gobiernos alentando guerras civiles.

En el caso de Venezuela el imperio norteamericano el más vil agresor a la nación de que se tenga conocimiento ha utilizado a la fecha todo tipo de guerra en nuestra contra, incluyendo el uso de armas de destrucción masivas, secuestro del Presidente Nicolas Maduro y de su su esposa la Primera Dama Cilia Flores, asesinando a desenas de militares y civiles.

La amenaza contra Venezuela permanece latente, y en este instante el imperio yankee usa su amenaza a la patria para tratar de doblegarnos, generando declaraciones, rumores de amenaza, para aumentar insertidumbre y temor,  confundiendo a una buena parte de la población en especial a la oposición venezolana y a los propios, continuan haciendo el llamado nuevamente a la insurrección, no importándoles e ignorando la perseverancia que continuamente el gobierno revolucionario desde la ascención al poder del Comandante Chávez, Nicolas Maduro y hoy nuestra Presidenta encargada Delcy Eloina Rodriguez, han hecho de manera continua y contundente el llamado a la PAZ.

Se impone la necesidad a todas y todos los patriotas a no revotar ni reenviar mensajes cuyo proceder y veracidad de sus contenidos que no se han comprobado, por lo general el imperialismo norteamericano tiene dominio sobre las redes y las diversas formas de comunicación, generando a diario información COGNITIVA. Ya que esto forma parte de la nueva modalidad de la guerra.

La  guerra cognitiva se conoce como el conjunto de acciones militares planificadas para afectar actitudes y conductas mediante la perturbación de la cognición a nivel individual, grupal o poblacional. Se trata de un tipo de guerra HÍBRIDA que constituye una extención de la guerra de la información y utiliza, entre otros recursos, propaganda y desinformación. 

!LIBERTAD PARA EL PRESIDENTE NICOLAS MADURO Y SU ESPOSA CILIA FLORES¡

¡LA PATRIA SE DEFIENDE, LA PATRIA NO SE VENDE!

 

Laureano Seijas 

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¿Cómo llegamos a una Ley de Amnistía y para qué?
 
Estamos en momentos de definiciones históricas.

Entender lo que está ocurriendo en nuestra patria, pasa por comprender los movimientos telúricos que se están dando en la geopolítica mundial.

El avance del bloque China-Rusia en el posicionamiento en áreas estratégicas que pueden terminar definiendo el dominio de la geopolítica mundial, ha colocado a Los Estados Unidos de Norteamérica en un rincón peligroso para el resto de los países del mundo. Estados Unidos está consciente de su pérdida de influencia mundial y del avance de sus adversarios geopolíticos. Esa consciencia lo ha hecho patear la mesa del Derecho Internacional e intentar tomar o recuperar posiciones por la fuerza.

Dentro de la doctrina internacional de Los Estados Unidos, se encuentra la famosa frase de Henry Kissinger: “Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones". Es aquí donde entra Venezuela. El gobierno de los Estados Unidos sabe que del lado que esté Venezuela, se inclina la balanza energética.

Para Los Gobiernos de Estados Unidos, Chávez y Maduro cometieron tres afrentas peligrosas para ellos:

1) Dejaron claro en todo momento que Venezuela es un Estado Soberano y que las relaciones con Estados Unidos debían ser en el marco del respeto y la igualdad entre Estados.

Eso molestó a los gobiernos de Los Estados Unidos, porque ellos ven a todos los demás países de América como sus súbditos y nunca aceptaron relaciones de igualdad.

2) Contribuir en el impulso de un mundo multipolar

Los gobiernos de Estados Unidos están luchando por mantenerse como el gran hegemón del planeta y la multipolaridad va en contravía de sus pretensiones.

3) Se acercaron mucho a China y a Rusia, que son quienes están desplazando a EEUU.

Frente a ese panorama mundial y ante las políticas de soberanía implementadas por Chávez y Nicolás Maduro; luego de que EEUU había ejecutado planes y políticas para fracturar la sociedad venezolana y conducirnos a una guerra civil que no logró; aunque logró la fractura de nuestra sociedad, abonaron el terreno para un ataque directo contra Venezuela, y así Obama nos declaró una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad de los EEUU; luego Donald Trump implementó agresivas políticas de asfixia a la economía venezolana, con lo cual creaba las condiciones materiales para que parte de la población que adversa al gobierno, sintiera un deterioro sustancial de sus niveles de vida y lo atribuyeran a la ineficacia del gobierno. Eso incentivó migraciones y odios.

Hoy entendemos que todo ese casquillo (que nos lo comimos todos) que llevó a una fractura nacional y las calamidades económicas, sociales y políticas, que nos ha afectado a todos, tenían como finalidad crear las condiciones más favorables para que Los estados Unidos pudieran adquirir el petróleo y minerales estratégicos de Venezuela, en las condiciones que ellos quieren y no en las condiciones que pudieran surgir de una negociación entre Estados soberanos.

A pesar de todo el panorama antes descrito, a partir del año 2017 se redujo sustancialmente la violencia política en Venezuela; se logró superar la hiperinflación y el país experimentaba un crecimiento paulatino; no obstante, la fractura social estaba ahí, y el 28 y 29 de Julio de 2024 volvieron a surgir hechos de violencia por un señalamiento de fraude, aun cuando ninguno de los candidatos impugnó formal y legalmente los resultados declarados aquella noche por la máxima autoridad del Consejo Nacional Electoral.

Fue la paz la que nos sacó de la hiperinflación; fue la paz la que nos permitió remontar el desastre del desabastecimiento; fue la paz la que nos permitió el crecimiento económico experimentado en el último lustro. Logramos todo eso con paz, pero sin unidad.

La paz nos permite avanzar como Estado, pero la unidad nos permite desarrollarnos como nación y ganarnos el respeto del mundo.

El 3 de enero de este año fuimos invadidos y el invasor se ufana de haber perpetrado impunemente ese deleznable acto de agravio y humillación a nuestra soberanía; a nuestra historia; a todo lo que somos; a todo lo que tenemos y a todo lo que queremos.

Si no queremos llegar a ser extranjeros en nuestro propio país, debemos entender la importancia de la unidad de todos los venezolanos. No tenemos que ser amigos, ni caernos bien, es suficiente con que nos sintamos venezolanos y nos reconozcamos como venezolanos para demostrarle al mundo que tenemos la capacidad de resolver nuestras diferencias; y demostrárnoslo a nosotros mismos también. TODOS debemos rechazar el intento de tutelaje de cualquier potencia sobre Venezuela.

Más allá de los detalles jurídicos, TODA AMNISTÍA es y debe ser, un gran ACUERDO DE PAZ Y UNIDAD, pero como en todo acuerdo, debe generar responsabilidades y compromisos para todas las partes.

Esta amnistía, que hoy se propone, no sólo debe mantener la paz del país, debe conducirnos a la unidad nacional; y para lograr la unidad (que es lo más difícil en este momento), debemos dejar de sentirnos víctimas del otro; porque cuando nos sentimos víctimas es cuando odiamos y no hay nada que ciegue más al ser humano, que el odio.

Amnistía, etimológicamente significa OLVIDO. El que perdona, no olvida. Aquí no se trata de perdonar, se trata de olvidar, de borrar todo registro de lo pasado y entender que el objetivo de la amnistía es LA PAZ Y LA UNIDAD y eso es mucho más que un esfuerzo material, es un esfuerzo subjetivo y hasta espiritual.

Sólo en paz y unidad nacional, lograremos tener el país y el Estado que TODOS QUEREMOS.

_Juan Carlos Valdez G._
 
 
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Ley Orgánica de Hidrocarburos
Por: Luis Britto García | Lunes, 09/02/2026 05:12 AM |

Con celeridad pasmosa en medio de tantas urgencias postergadas se aprueba el Proyecto de Reforma de la Ley Orgánica de Hidrocarburos sancionada en 2006 por el Presidente Hugo Rafael Chávez Frías. Enmendarle la plana a figura de esa talla requiere prudencia y mesura. Examinemos el resultado.

De entrada llama la atención el inconstitucional intento de derogar el artículo 151 de la Constitución de la República Bolivariana mediante el artículo 8 de una simple ley, el cual propone:

Artículo 8. Las dudas y controversias de cualquier naturaleza que puedan suscitarse con motivo de la realización de actividades objeto de esta Ley y que no puedan ser resueltas amigablemente por las partes, podrán ser decididas por los Tribunales competentes de la República, o mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes independientes.

Este artículo contradice frontalmente lo que estatuye nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela en su artículo 151:

Artículo 151. En los contratos de interés público, si no fuere improcedente de acuerdo con la naturaleza de los mismos, se considerará incorporada, aun cuando no estuviere expresa, una cláusula según la cual las dudas y controversias que puedan suscitarse sobre dichos contratos y que no llegaren a ser resueltas amigablemente por las partes contratantes, serán decididas por los tribunales competentes de la República, de conformidad con sus leyes, sin que por ningún motivo ni causa puedan dar origen a reclamaciones extranjeras.

No cabe duda de que la Constitución de la República es la Suprema Ley de la Nación, por lo que no puede ser derogada por una norma inferior de rango legal. Contratos sobre hidrocarburos son de interés público, pues el artículo 12 de nuestra Constitución los considera "bienes del dominio público":

Artículo 12. Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles. Las costas marinas son bienes del dominio público.

Igual calificación de interés público y de dominio público le asignan a minas e hidrocarburos los artículos 103, 126, numeral 12, y 136, numerales 8 y 10, así como el artículo 156, numerales 12 y 16 de la Constitución.
Ello es desarrollo armonioso de lo que el artículo 1 de nuestra Constitución considera "Principios Fundamentales": la inmunidad, la soberana potestad de no ser sometida a tribunales ni órganos jurisdiccionales extranjeros para decidir controversias de interés público interno:"La República Bolivariana de Venezuela es irrevocablemente libre e independiente y fundamenta su patrimonio moral y sus valores de libertad, igualdad, justicia y paz internacional, en la doctrina de Simón Bolívar, el Libertador. Son derechos irrenunciables de la Nación la independencia, la libertad, la soberanía, la inmunidad, la integridad territorial y la autodeterminación nacional".

No son meros principios abstractos. La soberanía es la potestad absoluta y perpetua de un cuerpo político de darse sus propias leyes, aplicarlas y resolver por si mismo las controversias que pudiere suscitar dicha aplicación. Un Estado que pierda cualquiera de dichas potestades deja de ser soberano e independiente. Es lo que ocurre cuando se admite resolver controversias sobre interés público interno, no con nuestros tribunales y leyes, sino "mediante mecanismos alternativos de resolución de controversias, incluyendo mediación y arbitrajes independientes". Justamente, por entregar la resolución de la controversia de nuestra soberanía sobre la Guayana Esequiba a un "arbitraje independiente", nos arrebataron dicho territorio.

Venezuela ha perdido sistemáticamente casi todas las contenciones sobre materias de interés público sometidas a a organismos extranjeros, por lo cual nos retiramos de los tristemente célebres CIADI (Centro Internacional de Arreglo de Diferencias sobre Inversiones, del Banco Mundial) o CIDH (Corte Interamericana de Derechos Humanos, de la OEA).

En fin, si admitimos que órganos jurisdiccionales externos decidan nuestras materias de interés público ¿Cómo oponernos a que tribunales extranjeros asimismo juzguen según leyes foráneas a nuestro legítimo Presidente Nicolás Maduro Moros y a su señora esposa, diputada Cilia Flores?

La ley que examinamos incluye numerosas otras propuestas objetables. Entre ellas, su artículo 34 sujeta la constitución de empresas mixtas y las condiciones de operación de éstas a la mera "notificación" a la Asamblea Nacional, a la cual no se atribuyen competencias decisorias en materia tan fundamental para los intereses de la Nación.

Los artículos 35, 36, 37, 38, 38 y 40 confieren progresivamente a empresas mixtas y socios minoritarios competencias para la extracción, gestión, y comercialización de hidrocarburos, que nuestra Constitución en su artículo 302 reserva a la República:

Artículo 302. El Estado se reserva, mediante la ley orgánica respectiva, y por razones de conveniencia nacional, la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico. El Estado promoverá la manufactura nacional de materias primas provenientes de la explotación de los recursos naturales no renovables, con el fin de asimilar, crear e innovar tecnologías, generar empleo y crecimiento económico, y crear riqueza y bienestar para el pueblo.

El artículo 41 de la Ley referida autoriza a empresas privadas para realizar la "gestión integral" de la explotación recibiendo petróleo crudo como pago, lo cual desplaza a PDVSA y al Estado de sus funciones decisivas en la industria, pautadas en el antes citado artículo 302 de nuestra Constitución.

El artículo 52 de la recién aprobada Ley faculta al Ejecutivo para rebajar a voluntad el monto de la regalía, cuando se demuestre "a su satisfacción" que el proyecto presenta resultados económicos moderados. Procede señalar que la Ley anterior posibilitaba para la Nación participaciones fiscales entre el 60% y el 65% por concepto de regalía, mientras que las disposiciones de la Ley recién reformada permiten a las multinacionales reducir dicho aporte incluso por debajo de 15%, según la categoría de los activos y la actividad. Una significativa reducción de los ingresos públicos por tal concepto hasta de 50%, a favor de las operadoras privadas, en su casi totalidad extranjeras.

El artículo 56 de la Ley recién reformada fija el Impuesto de Extracción en un tercio del valor de los hidrocarburos líquidos extraídos, pero permite al contribuyente deducir de este monto lo pagado por regalías. Su artículo 65 otorga poder discrecional al Ejecutivo para reducir dichas regalías por menos del 15%, y la participación fiscal nacional de un 65% a un 25%.

Sobre el delicado tema de las Regalías, señaló Andrés Giuseppe, en estudio del 28-01-2026 (Poli-data.com): "Este informe analiza exhaustivamente la premisa de que la regalía, como contraprestación por el agotamiento de un activo no renovable, debe ser inalienable y no negociable, y argumenta que cualquier incentivo para la industria debe limitarse al ámbito de los impuestos sobre las utilidades y no a la participación bruta del propietario.(…) La transición del marco legal actual hacia la propuesta de 2026 representa un cambio significativo en la protección de la renta petrolera. Mientras que la ley vigente limita estrictamente las condiciones bajo las cuales se puede reducir el pago al Estado, la reforma amplía la discrecionalidad del Ejecutivo Nacional. La reforma de 2026 introduce una mayor flexibilidad que, en la práctica, debilita el concepto de la regalía como "piso" de la participación estatal. En la ley vigente, la rebaja al 20% estaba restringida a yacimientos específicos con dificultades geológicas probadas; en contraste, el nuevo Artículo 52 permite que el Ejecutivo Nacional disminuya la regalía a discreción para cualquier proyecto, siempre que se demuestre "a su satisfacción" la falta de economicidad(,,,) La regalía petrolera, históricamente vinculada al jus regale, representa la compensación que el explotador de un recurso natural no renovable adeuda al Estado por el derecho a extraer y apropiarse de un bien que pertenece al dominio público. En la doctrina venezolana, este concepto se fundamenta en el Artículo 12 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el cual establece que los yacimientos de hidrocarburos son bienes del dominio público, inalienables e imprescriptibles".
 
La regalía, por tanto, es no negociable, y no se la podría desviar de su espíritu, propósito y razón para satisfacer otras obligaciones jurídicas de causas y motivaciones diferentes. Por otra parte, la Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional establece: "Artículo 5. En ningún caso es admisible la compensación contra el Fisco, cualesquiera que sean el origen y la naturaleza de los créditos que pretendan compensarse". La compensación es una institución del Derecho privado mediante la cual un particular puede extinguir una deuda con otro particular oponiéndole una acreencia que a la vez tenga con él. Como vemos, la propia Ley Orgánica de la Hacienda Pública Nacional, de específica competencia en materia fiscal, la prohíbe categóricamente, por lo cual un ciudadano no puede cancelar el pago de regalías aduciendo que dedicó dicho débito a satisfacer otra obligación distinta.

En resumen, numerosas disposiciones de la recién reformada Ley Orgánica de Hidrocarburos tienden a disminuir la exclusiva competencia de la República para la explotación de los hidrocarburos, posibilitando una progresiva privatización de la industria. Otras de sus normas hacen depender del arbitrio de los funcionarios significativas disminuciones del ingreso público, que no atienden al valor real de los hidrocarburos extraídos sino a la alegada situación económica de la empresa, y que en general disminuyen significativamente los ingresos generados por dichos recursos, poniendo en peligro la gestión financiera de PDVSA y la de la misma República.


LUIS BRITTO GARCÍA

 
 
 
 
 
 
 
 
 

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