Memorias de un escuálido en decadencia | Por Roberto Malaver / La derrota estratégica de los EEUU. por Carlos Mezone, /// Negociar es perderlo todo. Por Sony Tháng, escritor vietnamita./ Monstruo a la Vistas. Por. José Sang Ros
Memorias de un escuálido en decadencia |
Español
03/04/2026.-
¡Nos jodimos! Ahora el poeta del verso largo y corto, el compañero
Leopoldo López, es español nacionalizado. Cuando el compañero decide
hacerse español es porque ya tiene muy poco que ver con nosotros. Es
otra vaina. Se rindió. Un venezolano no hace eso, porque un venezolano
es universal, es decir, es español, francés, inglés, africano (hay que
decirlo), holandés y lo que le dé la gana. Nos preocupa mucho esa vaina,
porque ahora seguro que piensa —es un decir— ponerse a las órdenes de
Fernando VII y pal carajo los enfermos. Claro, después de vivirse
plenamente a Monómeros, donde hasta su señora madre salió beneficiada
con más de 400 mil dólares como asesora (para más información,
pregúntenle al embajador de Guaidó en Colombia, Calderón Berti), así
cualquiera se hace español para vivirse esos reales allá en el barrio
Salamanca. Pero nosotros no podemos hacer esa vaina, porque nosotros
confesamos que hemos vivido echándole bolas a esta dictadura, y nunca
hemos estado así, tan cómodos, tan Leopoldo López. Y en un texto dice
que aquí le mataron hasta a los perros y le rompieron todo lo que tenía
en su casa, y que por eso decidió asumir ser español, pero, eso sí, va a
seguir luchando por la libertad de Venezuela hasta el final o hasta la
salida o hasta que el cuerpo aguante. Es que nosotros somos un montón de
ignorantes que no leemos un carajo y nada nos importa sino tomar el
poder a coñazo limpio. Seguro que el poeta Leopoldo López no sabe que
Rómulo Betancourt, Jóvito Villalba, Rafael Caldera y Gustavo Machado
estuvieron en el exilio luchando y echándole bolas para salir del otro
dictador, el Pérez Jiménez, y esos no pidieron nunca ninguna
nacionalidad. Y después volvieron héroes, y por ahí está un reportaje de
García Márquez que, cuando aprendamos a leer, hay que leerlo para
conocer un poco la historia de lo que queda de país. Esta vaina de la
nacionalización nos tiene arrechos, porque no se consultó con la cúpula,
perdón, con nosotros, que desde que nos vimos estamos en este peo.
Y
la compañera María Súmate sigue diciendo que viene y viene arrecha.
Dijo que se reunió con el compañero Marco Rubio y que vendrá pronto a
Venezuela. Y ese mismo día el compañero Trump le quitó las sanciones a
la dictadora de ahora, y le caímos encima por las redes a esa decisión
del compañero Trump, porque nosotros somos así, arrechísimos, no
esperamos nada para insultar hasta al compañero Trump, que nos sale con
unas vainas que ni Ismael García en sus mejores tiempos. Lo único bueno
que hemos logrado hasta ahora fue reabrir la sede del partido de la
compañera María Súmate, y por lo menos ahora, que ya todos salimos de la
clandestinidad, podemos reunirnos ahí. También la embajada de nuestra
segunda patria, es decir, Estados Unidos, abrió sus puertas al pueblo, y
está atendiendo gente, y por lo tanto también nos podemos reunir ahí
porque seguro que la compañera Lourdes no pondrá ningún impedimento,
como tampoco lo pusieron los anteriores embajadores. Cuando se supo que
ya estaba abierta al pueblo la embajada de Estados Unidos, el primero en
llegar fue el compañero Espoleta Allup. Cuando a la compañera Lourdes
le dijeron que en la puerta de la embajada estaba esperando el ciudadano
Ramos Allup, la compañera dijo: “Dígale que todavía no hemos abierto,
que la cosa es mañana”. Así que tuvo que volver al otro día a ponerse a
la orden, como siempre.
Cuando
el papá de Margot vio que el poeta Leopoldo López se había
nacionalizado español, levantó la vista al techo del apartamento y dijo:
“Dios mío, ayúdame a soportar las cosas que no puedo cambiar. Que se
cuide Pedro Sánchez porque este hombre es capaz de montarle La salida.
¿A quién carajo engañan? Dicen que están luchando por salvar a Venezuela
y se van a vivir al barrio más caro de España, a Salamanca, y después
se nacionalizan españoles. ¡Qué bolas! A mí no me joden, como dijo el
compañero Lusinchi al periodista aquel que ayer no más decía”. Y se fue
al cuarto y agarró la puerta y le metió ese coñazo tan duro que la
vecina salió gritando: “¡Vete a España y te nacionalizas, gran carajo!”.
—España, aparta de mí este cáliz —me declama Margot.
Roberto Malaver
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La derrota estratégica de los EEUU.
Por Carlos Mesone
Desde mi trinchera.
Carlos Mezones
14/04/26 - www.aporrea.org/tiburon/ a351842.html
Sin
distinción alguna del éxito proclamado por Trump en la guerra impuesta
que la alianza Estados Unidos e Israel iniciaron el 28 de febrero contra
Irán, la conclusión que se puede formular es que en los 40 días de
confrontación directa; y los días de forcejeo en lo que va de la tregua
de dos semanas los Estados Unidos está sufriendo una derrota
estratégica frente al país persa.
Léase
bien: derrota estratégica, no táctica. Es indiscutible que el binomio
Trump-Netanyahu logró algunas victorias tácticas; no obstante, aunque
hayan asesinado a varios líderes militares y religiosos claves y
logrados éxitos individuales o parciales en sus incursiones marítimas y
aéreas contra el territorio atacado estas no afectaron la capacidad
existencial y militar de la nación iraní.
Lo
cierto es que el plan elaborado por los EE. UU. para doblegar y someter
a Irán se trazó objetivos que después de 40 días de guerra no pudo
alcanzar. Hecho que implica que montaron una estrategia
descontextualizada de la realidad civil política, militar y moral del
tejido social iraní.
Asimismo,
no previeron que la guerra de los 12 días de junio de 2025 sirvió de
experiencia en la preparación que desde hace mucho tiempo estaban
programando los iraníes para enfrentar otra agresión mayor del
imperialismo norteamericano y del sionismo israelí contra territorio
persa.
Los iraníes
estaban convencidos de que la potencia militar agresora siempre ha
utilizado como ardí la mentira compulsiva y, en consecuencia, en esta
ocasión la capacidad combativa y la estrategia político-militar iraní
estaba planificada y solo esperaban su momento.
Es
así como, de manera simultánea, sin perder tiempo, realizó un
contraataque como respuesta y ante el primer ataque no espero y de
inmediato pasó a la ofensiva como defensa de su país. Su apresto
operacional fue eficiente y eficaz.
Sus
bajas religiosas, políticas y militares eran sustituidas rápidamente en
la medida en que el liderazgo y la cadena de mando eran afectados. La
puesta en práctica de la estrategia militar tipo mosaico descentralizada
utilizada por el mando político-religioso-militar iraní para la defensa
y ataque es una doctrina que permitió enfrentar militarmente a los EE.
UU., enemigo superior y con ventajas armamentísticas y tecnológicas. La
misma permite, retomando al canciller Seyed Araghchi "decidir cuándo y
cómo terminará la guerra."
La
personalidad supremacista y guerrerista Trump y sus asesores no les
permitió revisar su estrategia militar en el transcurso de la guerra.
Subestimaron la decisión, firmeza y valentía del Cuerpo de la Guardia
Revolucionaria Islámica (CGRI), del gobierno teocrático y del pueblo
iraní de defender la soberanía e independencia de su país.
Al
mismo tiempo, la fuerza militar y tecnológica abrumadora que movilizó
los Estados Unidos con el objeto de reforzar y animar las bases
militares que tenían en los países del golfo pérsico se convirtió en un
espejismo que les impidió ver el bosque detrás de los árboles.
La
estrategia militar iraní detectó las debilidades del enemigo
imperialista-sionista y a pesar de los asesinatos de muchos dirigentes
la descentralización le permitió a Irán mantener la continuidad de la
jefatura de su mando político y militar.
Cabe
destacar que la guerra no ha terminado y que parece estar diferida por
una tregua gelatinosa de 10 días que, en cualquier momento, conociendo
la perfidia y la actitud traicionera de los EE. UU., se puede
derrumbar.
El dueto
agresor apostó a un desgaste militar y político del gobierno iraní y de
sus fuerzas armadas. Sin embargo, esos objetivos no los logró y, por
el contrario, como resultados de los ataques masivos del CGRI, en el
periodo de tiempo de esa confrontación, que llegaron a 100 olas de
ataques con Drones y misiles, el desgaste y debilitamiento moral,
militar y tecnológico produjo en el personal, arsenal y recursos de los
EE. UU.-Israel.,
En
consecuencia, ese modo operativo militar le ha permitido a la CGRI
atacar objetivos previamente planificados. De allí que, de forma
progresiva, Irán haya logrado sus propósitos en esa guerra. Cada oleada
de misiles logró impactar en los objetivos preestablecidos.
Irán
resistió 40 días de agresión y en el último día, Trump solito una
tregua. En principio, hablo de cinco días, de inmediato la elevo a 10
días, luego la redujo 48 horas y finalmente la eleva a dos semanas. Como vemos, marchas y contramarchas caracterizan los mensajes que desde
su red social denominada TRUTH SOCIAL trasmitía diariamente a Irán.
La
inseguridad en la acción llevó a Trump a la desesperación y a cambiar
en el transcurso de la guerra e improvisar semanalmente los objetivos
iniciales. Hace algunos días en Islamabad se confirmó que la
confrontación de Irán con los EE. UU.-Israel, retomando al analista
Abdullah Danladi, "no es meramente geopolítica; es existencial."
Ciertamente,
la historia, la firmeza y la preparación militar iraní lo confirman. Lo
cierto es que las últimas dos agresiones que ha sufrido Irán es la
mejor demostración de las intenciones de los EEUU de derrocar el
gobierno de los ayatolás y del carácter falso de sus pretensiones de
diálogo.
Así quedó
demostrado en junio d 2025 en Omán y, recientemente, abril de 2026, en
Islamabad-Pakistán. *En ambos momentos de la diplomacia de guerra de los
EE. UU. solo ha querido imponer sus condiciones y le ha dado una patada
a mesa.
En esta
ocasión, en la guerra de los 40 días (detenida por una tregua de dos
semanas solicitada por la Casa Blanca) Irán sello una gran victoria
estratégica frente a un enemigo militar poderoso y tecnológicamente
avanzado. Por el contrario, Estados Unidos ha sufrido un fracaso en
esta última confrontación al no alcanzar los fines políticos y los
objetivos de la planificación militar.
Así
pues, los objetivos fundamentales planificados por el dúo EE.
UU.-Israel se quedaron en el papel y, en consecuencia, no lograron:
a) Cambiar ni sustituir el gobierno teocrático de Irán.
b) Destruir las capacidades militares y misilística iraníes.
c) Eliminar el programa nuclear.
d) Abrir el estrecho de Ormuz.
e) Neutralizar los aliados de Irán: Hezbollah, Hutíes, las milicias iraquíes.
f)
Liberar el espacio aéreo, territorial y acuático, para que Israel
avanzara y conquistara sin miedo y rápidamente todos los territorios del
golfo pérsico para que en un futuro pudiera proclamar en el mediano
plazo el "Gran Israel".
Por otra parte, en el siguiente inventario observamos que en esa confrontación logró:
1)
Imponer el ritmo de la guerra. Acabo con el mito de la invencibilidad
de los F-35, los F-18, los F-16, los F-15, los A-10, MQ-9 Reaper, C-130
Hércules y MC-130J, KC-135 Stratotanker, E-3 Sentry AWACS, UH-60 Black
Hawk y MH 6 Little Bird. En total los iraníes les bajaron y destruyeron
unas 45 naves aéreas de guerra.
2) Alejar y hacer correr siempre a los portaaviones USS Abraham Lincoln CVN-72 y el USS Gerald CVN-78 Ford
3)
Dañar y destrozar 17 bases militares de los Estados Unidos ubicadas en
el medio oriente (Arabia Saudita, Irak, Emiratos Árabes Unidos,
Jordania, Kuwait, Omán, Catar, Siria). Entre los destrozos se
encontraban radales de última generación de larga y mediana cobertura,
buques de Quinta Flota, aviones, talleres de reparación de aeronaves,
galpones de dormitorios de soldados, entre otros.
4) Desmoralizar en un sector de los soldados de los Estados Unidos.
5) Agotar de la logística militar del enemigo.
6)
Deteriorar la relación con los posibles aliado y, por consiguiente,
posibilidad de construir una alianza más allá de EE. UU. e Israel.
7)
Derrotar y dejar en ridículo la sobreestimación de las capacidades del
ejército de los EEUU. Pura Charlatanerías: "Somos el ejército más
grande y poderoso del mundo", repetido muchas veces por Trump y Pete
Hegseth, Presidente y Secretario de Defensa de ese país.
8) Que el agresor pasara a una estrategia defensiva.
9) Obligar al agresor a claudicar y solicitar una tregua temporal.
En
síntesis, la guerra Irán versus Estados Unidos-Israel ha quedado
congelada por dos semanas. Pausa que se puede restringir a menos tiempo
después del fracaso de las conversaciones celebradas en Islamabad. Su
continuidad depende de las nuevas tácticas que ambos actores pongan en
práctica en los próximos días, tales como extender la tregua, suspender
las hostilidades o continuar la guerra; firmar un acuerdo de paz o
declarar un armisticio; entre otras estrategias para concluir el
conflicto militar.
14/04/26 - www.aporrea.org/tiburon/ a351842.html
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Negociar es perderlo todo
_Por Sony Thăng, escritor vietnamita_
Los
historiadores del futuro marcarán este momento como el fin del siglo
estadounidense. No la crisis financiera de 2008. No la retirada de
Afganistán en 2021. No ninguno de los otros momentos que los analistas
propusieron como punto de inflexión.
Esto.
El ultimátum de 48 horas que se convirtió en una solicitud de control
conjunto de un estrecho que Estados Unidos no limita. El ataque a Ras
Laffan en un país con bases estadounidenses. La refinería de Haifa en
llamas tras defensas aéreas supuestamente impenetrables. Trump llamando a
China. China negándose. El estrecho permaneciendo cerrado tras expirar
el plazo para su reapertura sin consecuencias.
Estos
no son síntomas de una potencia en declive que gestiona a un adversario
difícil. Estos son los momentos documentados, con fecha y hora,
presenciados públicamente, en los que la arquitectura de los últimos
treinta años de dominio global estadounidense mostró sus límites
estructurales. Y lo que diferencia esto de todos los reveses
estadounidenses anteriores no es la magnitud de la derrota. Es la
visibilidad.
Vietnam era
visible, pero distante. Afganistán era visible, pero su presencia era
prolongada. Irak era visible, pero complejo. Esto está ocurriendo en la
región energética más estratégica del planeta, en tiempo real, con los
mercados globales respondiendo a cada acontecimiento, con cada gobierno
pendiente de sus pantallas y actualizando sus modelos.
La
visibilidad es el mecanismo que lo cambia todo. Porque el poder de la
unipolaridad nunca fue solo militar. Siempre fue también psicológico.
Era la creencia, compartida por aliados, adversarios y neutrales por
igual, de que el poder estadounidense era el punto fijo en torno al cual
se organizaba todo lo demás.
Irán
no derrotó militarmente a Estados Unidos. Irán derrotó esa creencia. Y
las creencias, una vez derrotadas ante suficientes testigos, no se
recuperan. Los testigos se cuentan por miles de millones. Todos
observaron. Todos saben lo que vieron. El punto fijo se movió.
Permítanme
explicar qué es el «dominio de la intensificación», ya que es el
concepto más importante para comprender lo que Irán acaba de demostrar, y
está prácticamente ausente de la cobertura mediática convencional. El
«dominio de la intensificación» es la capacidad de amenazar de manera
creíble en el siguiente nivel de conflicto con consecuencias tan graves
que tu adversario considere preferible reducir la tensión en lugar de
igualar tu nivel de respuesta.
No
requiere que puedas derrotar a tu adversario en una guerra a gran
escala. No requiere que se pueda derrotar al adversario en una guerra a
gran escala. No requiere una capacidad simétrica en todos los ámbitos.
Solo requiere que se pueda hacer que el siguiente paso sea lo
suficientemente doloroso, costoso y desestabilizador como para que el
cálculo racional pase de "escalar" a "buscar una salida".
Estados
Unidos ha ejercido una superioridad en la escalada sobre prácticamente
todos los adversarios a los que se ha enfrentado directamente desde el
fin de la Guerra Fría. Serbia. Irak. Libia. Afganistán. Todos ellos
analizaron la capacidad estadounidense y llegaron a la conclusión
racional de que no tenían ninguna respuesta que pudiera cambiar el
resultado a su favor. Algunos resistieron de todos modos, por orgullo,
ideología o porque no tenían mejor opción. Pero la superioridad en la
escalada era real. La diferencia de poder era real. Lo mejor que podían
hacer era sobrevivir, a un costo enorme, y esperar que el gigante se
cansara.
Irán acaba de
demostrar su superioridad en la escalada del conflicto sobre Estados
Unidos. En una zona geográfica específica. En un momento específico.
Contra un conjunto específico de objetivos particularmente vulnerables a
la capacidad iraní. Pero la superioridad en la escalada del conflicto
es la superioridad en la escalada del conflicto.
Estados
Unidos amenazó con destruir la red eléctrica de Irán. Irán hizo que el
costo de hacerlo fuera inaceptable para los responsables políticos
estadounidenses. Los responsables políticos estadounidenses cedieron. La
última vez que algo así ocurrió a esta escala fue durante la Guerra
Fría, cuando la capacidad nuclear soviética creó una superioridad en la
escalada mutua y ambas partes aprendieron a gestionar las crisis en
consecuencia.
Irán no es
la Unión Soviética. Irán no tiene armas nucleares. Irán no tiene un PIB
que se acerque al de la economía estadounidense. E Irán acaba de
demostrar su superioridad en la escalada sobre Estados Unidos.
Reflexionen
sobre esto. No lo pasen por alto. Reflexionen sobre lo que significa
para todos los demás países que observan. El niño agarró la muñeca del
agresor. Quiero quedarme con esta imagen porque es exactamente la
correcta, y las implicaciones merecen ser analizadas en profundidad.
El
agresor no está derrotado. Seamos claros. El agresor es más grande. El
agresor tiene más fuerza en general. En una pelea sin restricciones, sin
público, sin la geometría específica de este pasillo en particular, el
resultado podría ser diferente. Pero eso no fue lo que sucedió. Lo que
sucedió fue el agarre de muñeca. El momento de resistencia que se
suponía imposible. El momento en que la expresión cambia. Porque el
cambio de expresión lo es todo.
El
cambio de expresión significa que el agresor ahora tiene que calcular.
Tiene que considerar que este chico en particular, en este pasillo en
particular, con esta geometría específica, podría no ser el blanco fácil
que se suponía. Todos los demás chicos en ese pasillo ven el cálculo en
marcha.
Todos los demás
países del Golfo, del Medio Oriente en general, de Asia, del Sur Global,
están viendo cómo cambia la expresión del estadounidense. Y están
actualizando su postura. No porque apoyen a Irán. No porque tengan una
alineación ideológica con el gobierno iraní. Porque son actores
racionales que toman decisiones basadas en la realidad observada, y la
realidad observada acaba de cambiar.
La
realidad observada es que se emitió un ultimátum estadounidense y se
retiró sin que se cumpliera. La realidad observada es que una
instalación en un país con bases estadounidenses fue atacada sin
respuesta militar estadounidense. La realidad observada es que Estados
Unidos acudió a China en busca de ayuda y China se negó.
Esto
no son interpretaciones. Estos son hechos documentados. La situación ha
cambiado. El pasillo lo ha visto todo. Esto es lo que realmente
significa la multipolaridad, porque se usa como una abstracción hasta
que pierde su significado.
La
multipolaridad no significa que Estados Unidos ya no sea poderoso. No
significa que el ejército estadounidense sea débil. No significa que el
peso económico de Estados Unidos se haya esfumado. Significa que la
capacidad de traducir ese poder en resultados políticos en todos los
rincones del mundo ya no es universal. La capacidad de emitir ultimátums
y que se obedezcan. De amenazar con sanciones y ver cómo los gobiernos
capitulan. De trazar líneas rojas y hacer que los adversarios se
detengan en ellas. Esa capacidad ya no es universal. Ahora hay actores
que pueden decir no y hacer que ese no se cumpla. No son muchos. No en
todos los temas. No sin consecuencias. Pero estructuralmente, y de forma
significativa, de maneras que cambian el panorama para todos los
gobiernos que observan.
Irán
está demostrando, en tiempo real, que una potencia regional con la
combinación adecuada de influencia geográfica, inversión militar en
capacidades específicas y voluntad política para asumir el castigo puede
impedir que Estados Unidos logre imponerse en su propia región. Esa es
la definición de un polo. No una superpotencia. No un igual. Un polo. Un
actor que no puede ser sometido.
Todos
los países a los que durante treinta años se les ha dicho que la
elección es entre la alineación con Estados Unidos y el castigo
estadounidense observan lo que hace Irán y se preguntan: ¿es posible
para nosotros también?
En
algunos casos, la respuesta es no. En otros, es tal vez. En algunos
casos, la sola pregunta, el hecho de que ahora se pueda plantear
seriamente, ya está cambiando el comportamiento. Ese es el terremoto. El
estrecho de Ormuz es solo el temblor visible.
En
1991, Irak negoció un alto el fuego. Saddam Hussein se retiró de
Kuwait. Se logró el objetivo declarado de la coalición. Se cumplió el
mandato de la ONU. La guerra terminó.
Le
siguieron doce años del régimen de sanciones más exhaustivo jamás
impuesto a un país. Quinientos mil niños iraquíes murieron. No por las
bombas. Por las sanciones. Por la imposibilidad de importar
medicamentos. Por la destrucción de la infraestructura de tratamiento de
agua. Por el estrangulamiento económico sistemático de un país que
había aceptado las condiciones impuestas.k
En
1996, le preguntaron a Madeleine Albright si la muerte de 500.000 niños
iraquíes había valido la pena. Respondió: «Creemos que el precio sí lo
vale». Ante las cámaras. Con su nombre.
Luego,
en 2003, tras doce años de cumplimiento de los regímenes de inspección
de armas, tras doce años de sanciones, tras doce años de zonas de
exclusión aérea impuestas por aviones estadounidenses y británicos sobre
territorio iraquí soberano: invadieron de todos modos. No había armas
de destrucción masiva. Sabían que no había armas de destrucción masiva.
Las sanciones habían funcionado. Las inspecciones habían funcionado. El
cumplimiento había funcionado. Invadieron de todos modos.
Porque
el cumplimiento nunca fue lo importante. El cumplimiento fue el proceso
mediante el cual Irak se debilitó lo suficiente como para ser
derrotado. Negociaciones. Cumplimiento. Sanciones. Regímenes de
inspección. Otra década de negociaciones. Invasión. Esta es la
secuencia.
Esto es lo que
las "negociaciones" produjeron para Irak. Medio millón de niños muertos
como precio del alto el fuego. Dos millones de muertos como precio de
la invasión. Un país que no se ha recuperado veinte años después. Esta
es la mesa a la que te invitan.
Libia
negoció. Seamos precisos sobre lo que le sucedió a Libia. En 2003,
Muamar Gadafi tomó la decisión estratégica de abandonar sus programas de
armamento, abrir su país a los inspectores internacionales y normalizar
las relaciones con Occidente. Pagó reparaciones por Lockerbie.
Desmanteló su programa nuclear. Cooperó con la inteligencia occidental
contra Al Qaeda. Hizo todo lo que se le pidió. Negoció. Cumplió.
Normalizó las relaciones.
En
2011, la OTAN bombardeó Libia durante siete meses. Su propio ejército
se volvió contra él con el apoyo de Occidente. Fue capturado en una
alcantarilla. Una turba lo sodomizó con una bayoneta mientras
funcionarios occidentales observaban vía satélite. Hillary Clinton se
rió ante las cámaras. «Vinimos, vimos, murió».
El
hombre que renunció a su capacidad disuasoria a cambio de promesas de
seguridad y normalización murió en una alcantarilla mientras quienes le
hicieron esas promesas se reían al ver las imágenes de su sodomía con
una bayoneta.
Y Libia,
que tenía el PIB per cápita más alto de África, sanidad gratuita,
educación gratuita, subsidios de vivienda y un estado de bienestar
funcional, se convirtió en un estado fallido con mercados de esclavos
abiertos en tan solo tres años.
Así
son las garantías de seguridad negociadas. Este es el resultado
documentado. No es un caso aislado. No es un malentendido. La
ilustración más completa e inequívoca posible del valor de tus armas en
el momento en que las abandonas.
La
lección es sencilla. La única capacidad disuasoria es la que aún
posees. En el momento en que la negocias, no te queda nada con lo que
negociar.
Piensen en lo
que significaba ser un país pequeño observando el poderío estadounidense
en 1999. Yugoslavia. Un país europeo de tamaño mediano con un ejército
operativo, un sistema de defensa aérea real, capacidad real. No era un
Estado débil. No era un Estado fallido. Setenta y ocho días de
bombardeos de la OTAN. Casi sin capacidad de respuesta. Misiles cayendo
sobre Belgrado. Infraestructura destruida. Sin contraataques contra
territorio de la OTAN. Sin ataques contra aliados de la OTAN. Sin
capacidad de escalar el conflicto de forma que cambiara el cálculo de
costes para el otro bando. Simplemente absorbiéndolo. Hasta que
Milošević se rindió.
Ahora
piensen en lo que significa ser un país pequeño observando la situación
en Irán. Irán cierra la vía fluvial más estratégica del mundo. Ataca la
mayor planta de GNL del mundo. Ataca una de las refinerías mejor
defendidas de su adversario regional más poderoso. Lanza una
contraamenaza a un ultimátum presidencial lo suficientemente creíble
como para que el presidente lo retire. Se burla públicamente de la
reformulación de la postura estadounidense.
Observa cómo Estados Unidos acude a China en busca de ayuda. Observa cómo China se niega. Y el estrecho sigue cerrado.
El
mismo mundo observa ambos acontecimientos. El mismo mundo actualiza su
concepción del poder estadounidense. Vietnam fue una actualización.
Afganistán fue otra. Irak fue otra. Pero todas ellas se enmarcaban en la
categoría de "El poder estadounidense es costoso y tiene límites".
En
esencia, seguían tratando sobre el gigante que arrasa con todo a su
paso y finalmente se marcha, tras haber causado un daño inmenso, pero al
darse cuenta de que no valía la pena continuar.
Esta
es una actualización diferente. Esta es la actualización que dice:
existen actores que pueden detener al gigante en pleno apogeo. Esta
actualización es categóricamente diferente. Y está teniendo repercusión.
Ahora mismo. En todas las capitales importantes.
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Monstruo a la vista
El
cardenal Baltazar Porras estaba muy bien informado, como veremos de la
operación terrorista que fue lanzada por EE UU, el 3 de enero pasado 2026. Él
estaba en los intríngulis de la criminal acción que muy bien pudo
haberle costado la vida al presidente Maduro y su esposa Cilia Flores.
Él lo consideró como un acto justo, necesario y muy positivo para sacar
de una buena a vez al chavismo del poder. Él y toda la cúpula de la
Conferencia Episcopal rezó fervorosamente la noche del 2 de enero, para
que la “captura” o el asesinato de Maduro fuese todo un “éxito”.
Como
un perfecto requeté[1] de aquellas hordas franquistas que actuaban
durante la guerra civil española, Baltazar Porras ama con locura las
hogueras, el incienso de los cuerpos humanos quemados, sobre todo de
negros o chavistas. Él tuvo delirantes alegrías cuando quemaron vivo a
Óscar Figuera, y a dos chavistas en Mérida. Es el perfecto alter ego del
Gran Inquisidor recreado en una de las obras de Dostoyevsky. Un
Torquemada redivivo. Bien podría decirse sobre él lo que Miguel Peña
expresó sobre Santander: un ser funesto quien maneja todas las arterías
de Maquiavelo y lleva todos los crímenes de la Edad Media en su corazón.
No olvidemos que este monstruo ensotanado de Baltazar Porras, fue
también uno de los gestores del golpe del 11 de abril de 2002.
Encarnizado enemigo de Venezuela, quien ha estado en todos los guisos
golpistas desde el mismísimo momento en que Chávez ganó en 1998: en los
paros petroleros, en las guarimbas, atentados contra el estado,
protección a mercenarios (cómo dio cobijo a Nixo Moreno), asedios a
embajada de Cuba, pues, y con toda razón, ¡cómo la Conferencia Episcopal
(CEV) iba a protestar contra la invasión del 3-E y a rezar por los más
de cien muertos ocasionados por ese horrendo crimen, si Baltazar la
consideró una bendición de Dios!
El monstruoso
cardenal Baltazar Porras Cardozo refiere con toda parsimonia, muy bien
enterado de los detalles de la «Operación Resolución Absoluta» (Absolute
Resolve) que se realizó para llevarse al Presidente Nicolás Maduro. Él
confiesa, como un perfecto agente al servicio de los gringos: “-Se le
ofreció la posibilidad de abandonar el poder de forma pacífica, pero
rechazó la propuesta, lo que terminó cerrando una vía negociada para la
transición política en Venezuela”. Sin duda que esa propuesta le parece a
él de maravillas, muy democrática y civilizada. Lo mismo que a él le
pareció fabuloso, cuando aquellos golpistas del 11 de abril, se llevaron
a Chávez para la Orchila. Muy seguramente, Baltazar Porras estuvo entre
los que estaban negociando con el Presidente y los gringos, la
manera de dejar el poder.
Agrega el demoníaco
Baltazar Porras: “Se le ofreció a Maduro y a su equipo poder salir
pacíficamente, se le dieron todas las garantías para evitar un escenario
de confrontación y abrir paso a una transición ordenada, que muy podía
dar paso a un gobierno con Edmundo González a la cabeza y tutorado por
doña María Corina Machado. Sin embargo, dichas gestiones no prosperaron.
La terquedad de Maduro era impresionante, él decía que prefería que lo
matarán. Lo correcta era que se fuera a Cuba o a Rusia”. Esto también
pensaba la CEV con Chávez. Desde que Chávez ganó en 1998, Baltazar
Porras consideró que debía darse una transición ordenada hacia el estilo
de los gobiernos de AD o COPEI.
Agrega el satánico
Baltazar Porras: “Los intentos de mediación no fueron aislados. El
propio secretario de Estado del Vaticano, Pietro Parolin, reconoció
meses atrás que la santa sede sostuvo contactos para promover UNA SALIDA
NEGOCIADA E INCLUSO EVALUÓ OPCIONES DE EXILIO, CON EL OBJETIVO DE
EVITAR UN DERRAMAMIENTO DE SANGRE”. Porque el derramamiento de sangre lo
iba a impulsar la CEV junto con las acciones de Estados Unidos, que
acabaron asesinando a más de cien personas.
Dice
Porras como algo muy natural y necesario que, pese a estos esfuerzos,
“el chavismo nunca tuvo una intención real de abandonar el poder”. ¿Hay
que preguntarle a este canalla, si en el pasado cada vez que ganaba un
candidato de AD o Copei, podía considerarse como algo natural el
exigirles a los presidentes que debían abandonar el poder a gusto de
alguna facción y esta renuncia debía producirse de ipso facto? A juicio
de Porras, “esa NEGATIVA marcó el desenlace posterior de los
acontecimientos del 3 de enero, cuando Maduro fue CAPTURADO por fuerzas
militares estadounidense”.
Como el perfecto adeco
betancurista que ha sido toda vida Porras expresó para el diario
ultra-fascista ABC de España: “Hemos tenido a quienes se nos vendieron
como los mesías (…) y lo que nos han hecho es hundirnos”. En perfecto
acuerdo con Porras, el asqueroso medio ABC agrega: “Desde entonces, el
país ha entrado en una fase de transición política bajo un nuevo
liderazgo, mientras persiste el debate sobre LAS OPORTUNIDADES QUE
EXISTIERON PARA UNA SALIDA NEGOCIADA QUE, SEGÚN REVELÓ EL CARDENAL
BALTAZAR PORRAS, FUE OFRECIDA PERO FINALMENTE RECHAZADA POR EL PROPIO
MADURO”. Qué maravilla que en este mundo solamente tenga validez lo que
diga EE UU y sus buitres ensotanados como Baltazar Porras. Ellos nunca
reconocieron los triunfos de Chávez e incitaron por todos los medios a
la violencia, y sobre la conciencia de la CEV deben recaer los miles de
muertos que provocaron los actos de terror, las guarimbas, los asedios,
sanciones y bloqueos sobre Venezuela. Son unos asesinos y unos monstruos
todos los miembros de la CE, y sin ninguna duda van a parar a la quinta
paila del infierno.
José Sanz Ros


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