Brest-Litovsk en el Caribe: la audacia leninista frente a la aniquilación.
Por: José Manuel Rivero
Abogado y Analista Político
En
la historia de los procesos revolucionarios, el dogmatismo suele ser el
preludio de la derrota, mientras que la capacidad de realizar un
análisis frío y materialista de la coyuntura concreta es lo que
garantiza la continuidad histórica.
"Un
análisis riguroso, despojado de esquematismos ideológicos y centrado en
la correlación real de fuerzas, nos revela que no estamos ante una
capitulación, sino ante una maniobra de supervivencia política"
Las
imágenes que hemos presenciado este 11 y 12 de febrero de 2026 —la
Presidenta (E) Delcy Rodríguez recibiendo en el Palacio de Miraflores al
Secretario de Energía de los Estados Unidos, Christopher Wright, y
concediendo una entrevista a la cadena NBC— han desatado una tormenta de
comprensible confusión en ciertos sectores de la izquierda
internacional y del propio movimiento bolivariano. Se oyen acusaciones
graves: entreguismo, pacto con el verdugo, traición a la memoria de los
caídos del 3 de enero. Sin embargo, un análisis riguroso, despojado de
esquematismos ideológicos y centrado en la correlación real de fuerzas,
nos revela que no estamos ante una capitulación, sino ante una maniobra
de supervivencia política. Una maniobra que encuentra su espejo
histórico más fiel en la praxis de Vladimir Ilich Lenin.
Para
entender la "asociación productiva a largo plazo" y las recientes
medidas de distensión, debemos volver al origen de la contradicción
actual: la operación "Lanza del Sur". La realidad objetiva es que, el 3
de enero, la tecnología militar estadounidense y su voluntad de
aniquilación rompieron el equilibrio disuasorio que había prevalecido.
Las alianzas estratégicas con potencias amigas como Rusia y China,
fundamentales en la última década para la resistencia económica y
política, mostraron sus límites fácticos ante la velocidad de la
agresión. El imperialismo bombardeó distintas ciudades y lugares
estratégicos de Venezuela en una incursión relámpago, causando más de
cien muertos y logrando el secuestro del Presidente constitucional
Nicolás Maduro y de la diputada Cilia Flores. Ante este escenario de
catástrofe inminente, donde la opción era la inmolación colectiva bajo
una segunda oleada de bombardeos o la preservación del instrumento
político para seguir luchando, la dirigencia bolivariana, con una
lucidez que la historia reconocerá, optó por la vida del proyecto
revolucionario.
Es aquí
donde la historia nos convoca al invierno ruso de 1918. La joven
República Soviética, asediada y exhausta por la guerra imperialista, se
enfrentaba al avance implacable del ejército alemán. Lenin, contra la
opinión de los "comunistas de izquierda" que exigían una guerra
revolucionaria percibida como heroica pero objetivamente suicida, impuso
la firma del Tratado de Brest-Litovsk. Aquel acuerdo fue dolorosísimo:
Rusia cedió vastos territorios, población y recursos industriales a
Alemania a cambio de una sola cosa: un respiro, la paz inmediata. La
tesis leninista fue de una claridad meridiana: había que "ceder espacio
para ganar tiempo". Era imperativo sacrificar lo accesorio —territorio y
recursos, recuperables en otra correlación de fuerzas— para salvar lo
esencial: la existencia misma del poder soviético. La historia le dio la
razón. Ese "respiro" permitió consolidar el Estado, crear el Ejército
Rojo, y décadas después, esa misma Unión Soviética fue la fuerza que
quebró la espina dorsal del nazifascismo en la Segunda Guerra Mundial,
con un costo humano incalculable, pero también la potencia que, en años
posteriores, contribuyó decisivamente a la lucha anticolonial y a la
independencia de numerosos pueblos, y sostuvo solidariamente a la
Revolución Cubana ante el bloqueo criminal de Estados Unidos.
Lo
que Delcy Rodríguez, como Presidenta Encargada, ejecuta hoy es una
transposición dialéctica, salvando las distancias históricas, de la
lección estratégica de Brest-Litovsk. Al sentarse a hablar de "justicia
comercial" ante las cámaras estadounidenses, está aplicando la máxima
leninista en el Caribe: ceder "espacio" (recursos energéticos, cuotas de
mercado) para ganar "tiempo" (la supervivencia física del Estado y la
reorganización de las fuerzas revolucionarias).
Pero
esta maniobra de repliegue táctico no se limita a lo económico; se
extiende al complejo terreno de la pacificación interna. La reciente
decisión de otorgar amnistías no debe leerse bajo el prisma
distorsionador de la propaganda occidental, que habla de "presos
políticos". Se trata de una medida de Estado profundamente soberana y
valiente, aplicada sobre individuos procesados por delitos que, bajo
cualquier legislación de un país occidental, serían calificados sin
ambages como terrorismo. Al amnistiarlos, el Gobierno Bolivariano no
reconoce una injusticia, sino que ejerce una potestad superior: desarma
el pretexto de la "intervención humanitaria" y desinfla la bandera de la
"persecución" que el imperialismo utiliza para justificar sus bombas.
Es una descompresión calculada del frente interno, un gesto de soberanía
que aísla a los factores de inestabilidad mientras se negocia en el
frente externo.
Esta jugada, de una audacia
política indiscutible, conlleva un efecto colateral devastador para los
enemigos internos de la Patria. Al establecer una interlocución directa
con la Casa Blanca a través del petróleo —el verdadero fetiche del
capital que mueve la política exterior estadounidense— y al "limpiar" el
tablero político interno mediante la amnistía, el Gobierno ha
neutralizado de facto a la oposición golpista. Obsérvese cómo el enviado
de la administración Trump habla ahora de trabajar con "el gobierno en
Miraflores". María Corina Machado y sus acólitos, que soñaban con entrar
en Caracas sobre los tanques de los Marines, han quedado reducidos a la
más absoluta irrelevancia.
El
imperio, en su pragmatismo más crudo y cruel, ha decidido entenderse
con quien ostenta el control real del territorio y los recursos,
desechando sin contemplaciones a sus peones locales. Lejos de ser una
traición, esto constituye una victoria táctica de primer orden:
desarticula la amenaza interna mientras se gestiona la agresión
extranjera, partiendo a la quinta columna y dejándola sin capacidad de
desestabilización.
Quienes,
desde una legítima indignación y rabia, claman "entreguismo" desde
postulados abstractos, olvidan que el objetivo supremo en esta etapa no
es la pureza de una estética revolucionaria, sino dos metas concretas e
irrenunciables: evitar que Venezuela sea reducida a cenizas como Gaza, y
lograr el regreso con vida de Nicolás Maduro y Cilia Flores. La
Presidenta Encargada lo dejó claro en todo momento, incluso ante los
medios estadounidenses que cubrieron la visita de Christopher Wright:
Nicolás Maduro sigue siendo el único líder legítimo, y su liberación es
el eje de toda interlocución. Cada barril de petróleo que hoy se
negocia, cada gesto de distensión bajo esta "tregua armada", no es un
fin en sí mismo, sino una ficha en el tablero para negociar la libertad
de los secuestrados. La coyuntura política y la necesidad de preservar
el aparato productivo exigen hoy frenar la agresión; si para ello es
necesario sentarse con el monstruo en su propia guarida, se hace. No por
sumisión, sino como el único camino dialéctico para preservar la
soberanía a largo plazo y recuperar al Presidente constitucional.
La
historia, con la perspectiva que da el tiempo, absolverá esta
estrategia. Porque la revolución no se suicida; resiste, maniobra,
sobrevive y, desde esa supervivencia forjada en la audacia, seguro que
vencerá.
José Manuel Rivero
Abogado y Analista Político
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En Venezuela reina
la Paz, luego de el 3 de enero,día nefasto para la nación, sufrimos
una conmoción desde todo punto de vista, la relámpago comandada por
las fuerzas militares de una de la potencias dominante del globo
terrestre, sin contemplación de ningún tipo bombardearon y
asesinaron a más de 100 personas y causaron devastación en varios
puntos estratégicos de Caracas, la Guaira Miranda y Aragua,
secuestrando a el Presidente Nicolas Maduro y a su esposa la primera
Dama y Dip. Cilia Flores. Hoy hemos visto el
juego político donde hemos con madures política se mantienen los
hilos del bolivarianismo en el Gobierno dando garantia a la población
venezolana de la reinante PAZ en todo el territorio Nacional.DANDO CONTINUIDAD A
LA POLÍTICA SOCIAL, ESTE PRÓXIMO 8 DE MARZO SE REALIZARA LA
NUEVAMENTE LA CONSULTA POPULAR NACIONAL Y SE ELIGIRÁN LOS PROYECTOS
PRESENTADOS POR LOS CIRCUITOS COMUNALES Y LAS COMUNAS.El Consejo Comunal
Bolivarianos de Monte Sacaro de Colinas de Bello Monte ha presentado
su Proyecto el cual esta referido a la dotación a adquisición de
una cocina e instalación de Gas en la casa de los abuelos ubicada en
la Av. Caroní Quinta Carlui de Colinas de Bello Monte.La casa de los
Abuelos ha veneido a ser un centro de esparciamiento para las
personas adultaas mayores, de igual manera se habilito un espacio que
hoy es el consultorio médico de Atención Primaria de lunes a
viernes con espaecialista de la salud en diferentes especialidades
Lunes de 2 a 5 pm
Urología
Martes de 1 a 3 pm
Cardiología incluyendo Electrocardiograma
Miercoles de 2 a 5
pm Médicina Familiar, pediatria y atención médiaca a la mujer
Jueves de 2 a 5 pm
Medicina General
Viernes de 2 a 5 pm medicina Integral (Geriatría y Gerontología)
PARTICIPA EL DOMINGO
8 DE MARZO DE 2026 EN LA PRIMERA
CONSULTA POPULAR QUE SE REALIZARÁ
ENTE AÑO.
VOTO
POR EL PROYECTO DE LA CASAS DE LOS
ABUELOS IDENTIFICADO EN LA
PAPELETA
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