Las empresas de la hambruna venezolana
La
primera compañía desde la que salió el dinero, Group Grand Limited, fue
fundada en Hong Kong. No era una empresa cualquiera. Saab la utilizó
como fachada para venderle al Gobierno de Maduro 350 millones de dólares
en alimentos en mal estado, muchos de ellos vencidos o alterados
químicamente, que eran empacados en las llamadas bolsas CLAP y
entregados a las familias más pobres de Venezuela. Comida podrida,
destinada a quienes ya no tenían nada. De esa empresa salió el primer
giro por 199.950 dólares, fechado el 22 de abril de 2014.
Solamente con lo expuesto arriba nos damos una idea de lo corrupto y traidor a la revolución venezolana de este personaje, llamado Alex Saab.
Continúa.
La
segunda empresa que aparece en los documentos es Consorcio Estructuras
Metálicas, una subsidiaria del Fondo Global de Construcción. A través de
esta compañía, Saab y su socio Álvaro Pulido, cobraron cerca de 700
millones de dólares para construir viviendas populares. Ejecutaron menos
del 5% de las obras. La mayor parte del dinero, según los testimonios
judiciales, se evaporó en comisiones, sobornos y cuentas en paraísos
fiscales. Desde esa empresa salió un segundo giro de 99.950 dólares el
29 de abril de 2014.
Un
tercer giro, esta vez de 74.950 dólares, fue programado para el 6 de
mayo de 2014, otra vez desde la cuenta de Group Grand Limited. La suma
total de las transferencias: 374.850 dólares.
Lo
más curioso es que cada giro fue hecho exactamente 50 dólares por
debajo de una cifra redonda. El primero, 50 menos de 200.000. El
segundo, 50 menos de 100.000. El tercero, 50 menos de 75.000. En total,
150 dólares de descuento. ¿Por qué? Las transacciones estaban diseñadas
para no levantar sospechas, enmarcadas en umbrales que evitan alertas
automáticas. Esas pequeñas restas no son un error contable; son una
marca de fábrica del lavado de dinero.
La carta que lo ata al lavado de activos
Las
transferencias fueron ordenadas por una carta firmada por Abelardo de
la Espriella, escrita bajo el membrete de “ABELARDO G. DE LA ESPRIELLA”.
El documento está en inglés —pese a que su destinatario, el abogado
Rafael Mora, y el abogado gestor Timothy Richards, son de habla
hispana—, lo que evidencia que fue redactado con la ayuda de un experto
en evasión fiscal. Richards, el abogado que recibía los fondos en Miami,
se jacta en su portal de haber sido “testigo experto en casos de lavado
de dinero para el Departamento de Justicia de Estados Unidos”.
Abelardo de
la Espriella, Candidato corrupto La
carta da instrucciones precisas: los fondos debían ser entregados a
Rafael Mora y no debían ser usados para la compra de un apartamento en
el lujoso edificio Bristol Tower de Miami. La dirección no es casual:
ese edificio alberga a varios políticos latinoamericanos relacionados
con tramas de corrupción.
Abelardo
de la Espriella dice que fue abogado de Alex Saab. La evidencia sugiere
que fue mucho más que eso: fue un operador financiero del entramado que
lavó dinero para el hombre que, literalmente, envenenó a los pobres de
Venezuela con comida descompuesta. La defensa del candidato se ha
limitado a decir que en ese entonces Saab no estaba sancionado por
Estados Unidos y que él no sabía el origen de esos dineros. Pero la
carta está. Las transferencias están. Las empresas pantalla están. Y la
firma del entonces abogado está en cada una de ellas.
La conexión con sus denuncias contra Coronell
El
vínculo entre Saab y De la Espriella tiene otro capítulo revelador. En
2019, De la Espriella demandó a Coronell en Estados Unidos por decir que
él seguía siendo abogado de Saab después de que este fuera incluido en
la Lista Clinton. La demanda se cayó cuando el periodista pidió como
prueba los contratos de asesoría legal que la firma del candidato había
firmado con el testaferro . De la Espriella retiró la demanda
argumentando que entregar los documentos violaba el secreto profesional.
Esa es una coartada que apenas si tapa la realidad: que esos contratos
no existen porque la relación era más estrecha y menos formal que la de
abogado-cliente.
En 2026,
Saab fue extraditado a Estados Unidos . En los allanamientos a sus
propiedades aparecieron documentos que conectan al candidato con la red
del testaferro no solo como abogado, sino como gestor de recursos. La
evidencia que reposa en la corte de Miami es apenas una parte de esa
historia.
Las consecuencias políticas a una semana de las elecciones
La
revelación de Coronell llega a una semana de las elecciones
presidenciales. Abelardo de la Espriella ha basado su campaña en un
discurso de “mano dura” contra la corrupción y el clientelismo, pero su
pasado defendiendo a los peores personajes de la historia reciente del
país le pesa como una losa. David Murcia, el cerebro de la pirámide DMG,
lo denunció por haberse robado 5.000 millones de pesos . El mismo Jorge
Visbal, condenado por parapolítica, fue defendido por él. Incluso los
hermanos Nule, implicados en el Carrusel de la Contratación, estuvieron
bajo su cobijo legal . La lista de clientes de su bufete parece un
catálogo del crimen organizado en Colombia.
Abelardo
ahora quiere gobernar prometiendo “meter a la cárcel a los corruptos”.
La pregunta que los colombianos deben hacerse, antes de depositar su
confianza en él, es quién va a meter a la cárcel a los que lo hicieron
rico.
¿ Usted Que Opina ?
(Toda
esta información es de carácter noticioso y no busca incitar, promover
ni glorificar ningún tipo de violencia, actividad ilegal o discurso
prohibido.)
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